Jesús Álvarez, histórico rostro de Televisión Española, ya no ejerce su profesión desde 2023. Con motivo del lanzamiento de su libro "Cerca de las estrellas", concedió una entrevista a 'Radio Marca', en el mismo espacio por el que también pasó Andrea Peláez. La culpa de su jubilación la tiene lo que él denomina "edadismo". Atentos a cómo lo explica (se viene barbaridad)
"Es un claro ejemplo de edadismo, lo mismo que hay racismo o hay xenofobia hay edadismo". Escuchad el siguiente fragmento: la disertación es surrealista.
Es decir (recapitulo para que nos quede claro): Jesús Álvarez se jubiló en 2023 obligado por un convenio colectivo firmado entre RTVE y la representación legal de los trabajadores (los sindicatos), elegidos en la urnas por ellos, al cumplir una edad y unos determinados años cotizados. ¿En qué se parece esto al racismo y a la xenofobia? ¿Alguien me lo puede explicar? ¿Tiene esto algo que ver con que te insulten por el color de tu piel, por la religión que profeses o por el lugar donde hayas nacido? ¿Como un profesional de la comunicación puede lanzar un discurso así en un momento tan delicado como este?
Puedo entender que la cláusula le parezca injusta y que quisiera seguir trabajando, de hecho dice que "desapareció a los diez meses de jubilarme". La Seguridad Social (esto lo sé porque lo estudié), está incentivando alargar la edad de jubilación aumentando el porcentaje a percibir e introduciendo fórmulas que permitan trabajar sin ser a tiempo completo (jubilación parcial, flexible...). Es decir, va en camino contrario. Pero comparar eso con el racismo y la xenofobia, me parece que no tiene nombre.
Además, Jesús Álvarez cae en una contradicción cuando le preguntan por Matías Prats, que a sus 75 años continúa presentando las noticias del fin de semana en Antena 3: "ha tenido la suerte de contar con un medio privado que le respalda, que le apoya y que le tiene entre sus estandartes". En una respuesta previa se había mostrado "muy satisfecho y muy agradecido con que Televisión Española me haya permitido estar en tantos sitios buenos" (en alusión a los ocho Juegos Olímpicos y ocho Mundiales que cubrió).
Ahora voy a hacer de abogado del diablo: ¿si tan bueno se cree y sus capacidades están intactas, por qué no echa currículums en los medios privados? Para haber trabajado durante tanto tiempo, su actitud de resentimiento hacia RTVE no me parece adecuada.
Periodismo de bufanda e inmediatez
No obstante, con otros de sus planteamientos estoy de acuerdo. Por ejemplo, cuando se muestra contrario al periodismo de bufanda. En concreto, cuenta que nunca ha querido confesar de qué equipo era y que cuando le preguntan contesta "de la selección española": "Nuestra misión como periodistas es la objetividad y es la de mantenernos al margen de cualquier partidismo". Sin duda atinada reflexión.
Cuando Pablo Parra le cuestiona sobre lo que ha cambiado en la información deportiva desde que él empezaba, Jesús Álvarez desde mi punto de vista apunta una clave muy importante.
"Hay un afán imparable porque las cosas se publiquen rápidamente, porque la gente conozca la información lo antes posible, lo cual induce a muchos errores obviamente, porque todos quieren ser los primeros en dar la noticia, todos quieren ser los primeros en tener la exclusiva de algo (...) Muchas veces luego hay que rectificar porque la información es falsa". Como pregoné en uno de los primeros posts de este blog, pero me temo que no se hace casi nunca: "contrastar, contrastar y contrastar".
Concluyo con una reflexión. Cuando Jesús Álvarez presentaba el espacio de deportes del informativo de las 15:00 horas de La Primera de TVE (creo que por entonces se llamaba así), solía verle. No a él, sino que a menudo veía los deportes de varias cadenas, o incluso de todas. Siempre fui un consumidor de información deportiva voraz. Su manera de comunicar no me atraía especialmente. Lo percibía demasiado formal y transmitía las noticias de una manera complicada, enrevesada, poco ágil y dinámica. En resumen, me parece que en algunas cuestiones tiene razón, pero de verdad que la comparación de lo que él llama "edadismo" la veo completamente fuera de lugar. ¿Qué pensáis vosotros?