Corren tiempos turbios por Vallecas. Su equipo de fútbol, santo y seña del barrio obrero más famoso de España, vive en un continuo caos. Su afición lleva mucho tiempo enfrentada a su propiedad, y la cuerda amenaza con romperse. Pese a gozar de un momento deportivamente irrepetible (la temporada pasada jugaron la primera final europea de su historia), en lo social y logístico el club de primera más especial de España está hecho unos zorros.
La temporada pasada ya hubo tiranteces públicas entre plantilla y club, se tuvo que suspender un partido por el césped 4 horas antes... Pero ahora se está rizando el rizo. En verano la Comunidad de Madrid, propietaria del estadio, levantó la concesión temporalmente al Rayo para acometer unas reformas alegando que el estadio, en aquellas condiciones, no podía albergar partidos de primera división. Unas condiciones que la afición ya llevaba denunciando desde hacía tiempo y que el presidente solo sabía excusar en base a la antigüedad del estadio. Dejación de funciones del Rayo en lo que concierne al mantenimiento del campo, por decirlo claramente.
Destierro en Butarque
Los tres primeros partidos del Rayo en casa se tuvieron que jugar en Butarque (Leganés), con el consiguiente perjuicio para la hinchada rayista. Para enfado de un Raúl Martín Presa, presidente, que manifestó que el campo estaba bien mucho antes. El primer partido en Vallecas fue saboteado por una grada que lanzó papeles para impedir el desarrollo del juego. Suspensión a los 25 minutos. Contaban los reporteros habituales del Rayo que la afición prefería irse a segunda división antes que seguir soportando a la actual directiva. Hasta ahí llega el conflicto.
En ese ambiente convulso la plantilla queda en medio entre presidente y afición. Seguramente quieren criticar a su presidente, pero no pueden, así que si se atreven es con la boca pequeña. En el siguiente partido en casa, el primero no interrumpido en su estadio, el Rayo perdió 0-3 contra el Elche. El delantero brasileño Alemão acudió a la zona mixta, y rompió la regla en favor de su afición: "La afición es el alma, el corazón y lo más importante. Se va un presidente y viene otro, pero la afición sigue aquí apoyando al Rayo. Estamos contentos de volver a casa y echamos de menos a Bukaneros (grupo ultra). Ellos son como un jugador más o dos o tres".
Desplante a la prensa
Al escuchar esa respuesta, los reporteros vieron un filón y trataron de tirarle de la lengua. Le preguntaron si recomendaría a Martín Presa dimitir: "Esto lo decide él", respondió. Le cuestionaron por cómo afecta a la plantilla que no haya contestado al teléfono para escuchar ofertas por un jugador que quería marcharse (rumor sobre Ratiu que corrió este verano por Vallecas): “Me estáis preguntando cosas que os estáis pensando que soy tonto...", y, sin alterarse demasiado, se fue.
Mal por el futbolista que abandona a la prensa que hacía su trabajo y no le había faltado al respeto, pero conviene tener en cuenta que dar la cara en una situación así no es nada fácil. Sin que sea una excusa. En este caso no creo que haya que reprochar nada a unos periodistas que en general suelen mostrarse bastante críticos con el club y su presidente Martín Presa.
El Rayo Vallecano solo está un punto por encima del descenso. Pero es que tiene otro frente abierto. Según adelantó el portal 'Pasión por el Rayo' y contrastó la cadena SER, la empresa de seguridad que cubre los partidos en Vallecas ha sufrido impagos del club y el presidente tiene encima de su mesa para firmar la rescisión del contrato. Los trabajadores ignoran si estarán en el siguiente partido en casa, el próximo sábado (contra el Celta). Por el sector se ha corrido la voz y otras empresas de seguridad no quieren trabajar con el Rayo. En resumen, todo en el Rayo es un caos y en Vallecas se ha popularizado el cántico "Presa vete ya".
P.D.: no puedo acabar este post sin acordarme de tod@s l@s que habéis escrito en relación al post 100. Me alegro de que os haya gustado y os haya hecho revivir momentos bonitos. El placer ha sido mío. ¡Mil gracias!