España se ha proclamado campeona del mundo tras ganar la final a la Argentina de Messi por 1-0 con gol de Ferrán Torres en la prórroga. Una prórroga en la que Argentina jugó con diez tras la expulsión de Enzo Fernández y en la que el árbitro anuló un gol completamente legal a Nico Williams. Fue excesivamente permisivo con la marrullería argentina el esloveno Vincic. Era la única arma de la albiceleste (no tiró a puerta en 120 minutos) para frenar la manifiesta superioridad en el juego de España (aunque no hiciera su mejor partido), que se borda su segunda estrella en el pecho tras la de 2010. Alegría incontenida.
España completó un Mundial de menos a más tras el inesperado empate inicial contra Cabo Verde, que suscitó las primeras críticas, bastante justas a mi modo de ver. Solo ha recibido un gol durante todo el torneo, contra Bélgica en cuartos. La semifinal contra la para muchos favorita Francia fue su partido más convincente durante el Mundial. Con Lamine Yamal y Nico Williams mermados, ha sido una España menos brillante que la de Eurocopa ganada en 2024 pero más sólida.
Reacciones en todo el mundo
Hoy la prensa española, mundial y personalidades importantes del fútbol se rinden al juego de España, reconocen su superioridad y la justicia de su triunfo. Regresar a la idea de los éxitos de 2008, 2010 y 2012, con matices porque obviamente los jugadores son diferentes, y la gestión espléndida por parte del cuerpo técnico de Luis de la Fuente (que tocó las teclas justas durante el torneo) están siendo valorados como las claves del éxito.
Entre las portadas de hoy, día siguiente a la final, destaco la doble página de El Mundo: "Nuestra España... En la cima del mundo" y "Ferrán de mi vida" de La Voz de Galicia. "Reyes del mundo", titula L'Equipe en Francia; "Mundo rojo" La Gazzetta dello Sport en Italia o "Viva España" el portugués A Bola.
"Muy merecido, España. Claramente el mejor equipo del torneo", tuiteó el exjugador inglés del Real Madrid Michael Owen; "¡Muchísimas felicidades a España por proclamarse campeona del mundo! Es un título más que merecido, fruto de un esfuerzo colectivo increíble: han sido el mejor equipo a lo largo de todo el torneo", reconoció el exazulgrana alemán Ilkay Gündogan; "¡Ganó el fútbol!", sentenció el exportero chileno del Barça Claudio Bravo. La colección de elogios es infinita.
Internacionales ante el micrófono
En este nuevo torneo de selecciones se ha vuelto a poner de manifiesto la abierta política de comunicación que lleva a cabo la Federación Española, para regocijo de nuestros medios de comunicación. Las entrevistas a seleccionador y jugadores han sido muy frecuentes a lo largo de todo el torneo, especialmente en la radio deportiva nocturna. Después de que los clubs (especialmente los grandes) apenas permitan hablar a sus jugadores durante la temporada, en estas ocasiones la prensa deportiva tiene a su disposición a los protagonistas para preguntarles sobre cualquier asunto.
Así, los aficionados hemos podido escuchar desde al capitán Rodri hasta la estrella Lamine Yamal pasando por el héroe de cuartos y octavos Mikel Merino, el portero Unai Simón (el seleccionador finiquitó el debate de la portería), el discreto goleador Mikel Oyarzabal, Dani Olmo, Marc Cucurella, Pedro Porro (vaya Mundial el suyo), Borja Iglesias y un largo etcétera. En los días previos también hemos escuchado a los ganadores del 2010: el míster Del Bosque, el goleador Iniesta, Raúl Albiol, el ahora entrenador Xabi Alonso... El buen rollo a nivel de vestuario en una concentración de mes y medio también ha sido muy elogiado, así como el saber estar de los habituales suplentes.
El lado oscuro del Mundial
También ha sido un Mundial donde la geopolítica ha jugado un papel trascendental. La principal sede ha sido la de Estados Unidos del impresentable Donald Trump. Su llamada al presidente de la FIFA Gianni Infantino para retirarle la tarjeta roja al delantero norteamericano Balogun y que pudiera jugar el siguiente partido fue el episodio más bochornoso del Mundial. La FIFA aceptó y su imagen salió más que dañada. Escandaloso. Estados Unidos cayó ante Bélgica 4-1 en un acto de justicia divina.
Los arbitrajes también han generado sospechas más fundadas que nunca, visto el panorama. Se ha popularizado el naming ArgenFIFA para denunciar las continuas decisiones favorables a los de Messi durante el Mundial. El sangrante gol anulado a Egipto por el VAR y Letexier en octavos, la rigurosísima roja al suizo Embolo en cuartos con una controvertida nueva interpretación del VAR... hasta la permisividad con las malas artes en la final. El crack Messi ya tenía su Mundial, y si quería otro su selección tenía que habérselo merecido limpiamente en el césped. Sin ayudas.
Otro aspecto muy comentado han sido las mal llamadas pausas de hidratación. Han perdido su sentido, que no era otro que beber y descansar en los días de mucho calor. En este Mundial se han hecho siempre, independientemente del calor que hiciera. En realidad eran pausas para publicidad de los patrocinadores, pero el naming que más me ha gustado se lo escuché a José Sanchis: pausas de recaudación. Pues eso. En la final el descanso duró 28 minutos de reloj porque hubo actuaciones musicales. Otra cuestión que no se entiende.
"El que pueda que empate"
Así se llama el podcast que la cadena SER puso en marcha de cara al Mundial con Bruno Alemany, Axel Torres y Antonio Romero. Introduciendo al narrador de la selección española buscaban añadir picante a un espacio más bien de análisis futbolístico y táctico. A mí me ha encantado, no solo eso, considero que ha sido la sensación del Mundial a nivel mediático en España. Bueno, aún me queda algún episodio pendiente.
Ha reproducido el clásico debate entre los amantes del fútbol internacional y del juego que valoran mucho las virtudes de jugadores o entrenadores de otros países con los que solo ven fútbol español y la Champions, no saben de táctica y consideran que el mundo se acaba en los Pirineos hacia el norte y Gibraltar hacia el sur. Especialmente controvertido fue el episodio sobre la Portugal de Roberto Martínez y Cristiano Ronaldo, donde Antonio Romero y el invitado Martín Talavera vertieron algunas mentiras que Axel Torres tuvo que rebatir de manera muy elegante, como solo él sabe hacerlo. En resumen, interesante y entretenido: muy recomendable. Lástima que se acabe.