Thibaut Courtois, portero belga del Real Madrid, no tuvo reparos en criticar con fundamento y respeto a la prensa deportiva durante una entrevista a 'El Partidazo' de COPE. A grandes rasgos, la acusó de abusar de la controversia y la anécdota en lugar de contenido relevante desde el punto de vista deportivo.
Cuando estaban hablando sobre la falta de explicaciones de los protagonistas tras los partidos en comparación con el deporte norteamericano, Courtois, que se caracteriza por ser muy sincero en la autocrítica en sus declaraciones después de haber perdido, dejó su reflexión: "En mi opinión, y no es por faltaros al respeto a vosotros, pero yo creo que en el fútbol se busca más la controversia, se busca más el titular que en el fútbol americano, (...) en la NBA los periodistas hasta pueden entrar en el vestuario, yo creo que si hay prensa, y no digo española, digo prensa deportiva de fútbol que entra a nuestro vestuario, en vez de buscar y hablar con nosotros, estarían buscando para ver si ven otra cosa para hacer una noticia que no tenga nada que ver con el fútbol, a ver si el calzoncillo de este estaba sucio..."
Más allá de la broma del calzoncillo, estoy de acuerdo con que la prensa deportiva busca la anécdota más que lo relevante deportivamente. Eso nos lo dijo también un profesor del Máster en Periodismo Deportivo que cursé como defecto del sector. La anécdota o, en otros casos, el morbo o la polémica. Si es algo que pueda ofender, suscitar conflictos, levantar polvareda, avivar rivalidades... aún mejor. Al final, buena parte de la culpa de ello la tiene el 'clickbait'. Un titular atractivo (aunque por dentro la noticia no sea interesante) obtiene muchos más clics que una noticia argumentada, si se quiere más sesuda, menos digerible para muchos internautas que en muchos casos solo buscan contenido para devorar rápidamente.
¿Por qué los protagonistas evitan dar explicaciones?
"Yo creo que muchas veces habláis de muchas cosas que no tienen que ver con el fútbol, con el partido" - continúa Courtois - "y luego nos ofendemos porque, obviamente vosotros sois libres de opinar y yo lo respeto mucho (...) pero a veces eso te puede molestar y nos quita ganas de hablar. Si no es obligatorio, el jugador muchas veces no va a querer hablar", justifica uno de los capitanes del Real Madrid. Esta explicación me resulta interesante porque alude a la desconfianza existente entre protagonistas y periodistas deportivos, y esa desconfianza genera una ruptura del nexo entre quien pregunta y quien responde. Sin duda hay algo que no está funcionando bien.
"Yo lo asumo (hablar ante la prensa) porque sé que siendo uno de los capitanes es importante que tu afición tenga una explicación de algún jugador que haya jugado el partido, y por eso yo lo asumo, cuando juego bien, cuando juego mal, cuando ganamos o cuando perdemos, porque yo creo que es una responsabilidad que hay que tener", razona el portero sobre por qué da la cara tras los partidos. "Creo que en el fútbol americano o NBA hay un pelín más de respeto (...), pero yo sé que necesitamos a la prensa y que eso ayuda a que el fútbol tenga la imagen que tiene hoy en día, porque es el deporte más visto del mundo, gracias a la prensa y la tele también", concluye Courtois en son de paz con la prensa.
Escuchado esto, si el problema son los mensajeros (periodistas), pero los deportistas sí quieren trasladar una explicación a su afición o seguidores, no es de extrañar la proliferación de las redes sociales o incluso de programas con 'youtubers' o 'streamers' como canal para llevar su mensaje sin necesidad de tener que pasar por los medios de comunicación convencionales.
Conclusión
En resumen, la crítica de Courtois me parece muy argumentada, sensata, respetuosa, ilustrativa por venir desde dentro del mundo del fútbol y certera en varios aspectos. Un pequeño tirón de orejas a buena parte de prensa deportiva que ejerce su profesión sin el rigor que debería, que prioriza temas en función de la polémica y no de la relevancia informativa, y que, en resumidas cuentas, como él bien explica, se ha ganado por méritos propios la desconfianza de los protagonistas, con quienes debería mantener una relación cordial por el bien de todos.
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