domingo, 18 de junio de 2023

El puesto de administrativo en educación de la Xunta

Como interino estuve en tres institutos de Educación Secundaria en la Xunta de Galicia, y creo que llegué a conocer bastante bien el oficio. Las dos primeras estancias fueron breves, en Ponteareas (Pontevedra) dos meses en un verano, y en A Rúa de Valdeorras (Ourense) tres meses y medio el verano siguiente. La tercera experiencia, donde estuve algo más de dos años ya en un puesto vacante, fue donde más aprendí, me integré y también me curtió. Fue en el IES de Poio, un instituto particular por ser el centro de referencia del alumnado del poblado gitano de O Vao.

El puesto de auxiliar administrativo en educación de Xunta difiere bastante de los puestos en otro tipo de edificios. En primer lugar, conviene señalar que es de nivel 14, mientras que los auxiliares rasos tienen nivel 12, por lo que el salario es un poco más elevado. En segundo lugar, normalmente solo hay una persona como administrativo, salvo en centros muy grandes. Dos de los institutos donde estuve sobrepasaban los 500 alumnos, y estaba yo solo. 

Estacionalidad

Otra cuestión muy a tener en cuenta como auxiliar administrativo en educación es la estacionalidad. La carga de trabajo desde mayo hasta octubre es realmente alta, mientras que en el segundo trimestre, aproximadamente entre enero y abril, es más bien escasa. Lo que lleva más trabajo en los institutos es el cambio de curso escolar, por eso la mayor parte del trabajo se concentra a principio y final de curso.

El personal administrativo en un instituto es la puerta de entrada a cualquier solicitud, trámite, gestión... del alumnado, padres o madres. Las preguntas planteadas, ya sea a través de ventanilla o por teléfono, son de lo más variado. Algunas de la competencia del puesto, otras muchas no. Por lo tanto, el ratio de actuación es muy amplio y las tareas, muy diversas. Muchas de ellas requerían ir a buscar a alguien del equipo directivo, profesor...

Diversidad de funciones

El espectro de funciones del puesto de auxiliar administrativo en educación es muy extenso. Seguramente lo más conocido sean las matrículas, labor fundamental a final de curso y en septiembre, pero hay mucho más. Algunos ejemplos de tareas son las matrículas para ABAU (antigua selectividad), el proceso de admisión a ciclos (si el IES tiene), el registro de entradas y salidas del centro, la ayuda para libros de texto y material escolar, el cambio de expedientes con el avance del curso escolar, la recepción de las solicitudes de títulos, la tramitación de las propuestas y la entrega, la impresión de boletines de notas de notas en las evaluaciones, la tramitación y envío por carta de los expedientes disciplinarios, la preparación de certificados académicos y Celgas acreditativos del nivel de gallego, la recepción de las solicitudes extraordinarias de admisión, la gestión de las solicitudes de cambio de paradas de transporte...

Esto provoca muchos cambios de chip a lo largo de la mañana, nuevas tareas que aparecen cuando aún tienes varias antiguas pendientes, interrupciones continuas y, sobre todo, mucha dificultad para controlar el rango tan variado de labores a cumplir. En los primeros días en un instituto el personal administrativo suele andar algo perdido, y el conocimiento de todas las labores requiere fácilmente un año en el puesto. También debo decir que, en general, el ambiente de equipo directivo y profesorado en los institutos de la Xunta donde estuve era muy acogedor.

Auxiliar administrativo en educación de Xunta: pros y contras

En resumen, se trata de un trabajo complejo, que tiene picos duros no tanto por volumen de trabajo (que también) como por la tensión de atender varios asuntos a la vez. Principio y final de curso son especialmente estresantes. La atención al público con familias problemáticas también puede generar conflictos. Aún así, tiene una vidilla y un movimiento que se puede echar de menos en trabajos más pausados con menos variedad de tareas. También ayuda a aprender y curtirse al enfrentarse a escenarios de dificultad.

¿Alguien ha trabajado como auxiliar administrativ@ en un instituto de la Xunta u otra Comunidad Autónoma? ¿Comparte mi radiografía del puesto? ¿Alguna anécdota digna de contar? ¿A los que no habéis trabajado, os apetecería?


miércoles, 14 de junio de 2023

Juan Antonio Alcalá

He de confesar que tengo muchas ganas de escribir el artículo de hoy. Trata sobre uno de los periodistas que antes incluso llegué a admirar, pero que en mi modesta opinión en los últimos tiempos ha caído en desgracia. Sí, el mismo: Juan Antonio Alcalá

Trayectoria periodística

Empezó en la Cadena SER con José Ramón de la Morena cuando El Larguero pretendía desbancar a Supergarcía como programa de máxima audiencia de las noches deportivas radiofónicas. Alcalá llevaba el periodismo en las venas y llegó a discutir con su jefe sobre teoría de la comunicación (a partir del minuto 1:40 del vídeo) en un corte mítico. Suyo también es un enganchón con el entonces presidente (impresentable) del Alavés Dimitri Piterman (minuto 23:50 entrevista de David Sánchez). 
 
 
Con los años llegó un distanciamiento con su jefe a cuenta de la diferencia de criterio sobre el entonces seleccionador Luis Aragonés. Alcalá le defendía, José Ramón de la Morena le atacaba. Aquella selección acabó ganando de manera brillante la Eurocopa de 2008. El reportero fue apartado por un tiempo del micrófono. Lo mejor de Alcalá era su cobertura de los grandes torneos internacionales junto a la selección, particularmente como pintaba los escenarios a donde acudía España. Pura poesía.

El traslado masivo de la SER a la Cope en 2010 le vino bien y pasó a presentar El partido de las 12. Duró dos años y se retiró aquejado, según él mismo, de un profundo desgaste. A esa época pertenece su insinuación de que en el Barcelona existía dopaje (citando fuentes del Real Madrid), que terminó con la justicia obligando a su emisora a indemnizar al club azulgrana. Tras un año sabático en Estados Unidos, volvió a la Cope para presentar los espacios de deportes por la mañana. En 2018 regresó a la noche, donde pasó a informar de asuntos relacionados con la selección o la Real Federación Española de Fútbol, configurando junto a Isaac Fouto el autodenominado 'Departamento de Noticias'.

Alcalá y Rubiales

A esta época corresponde un brusco cambio de opinión sobre Luis Rubiales, presidente de la RFEF. En cuestión de días pasó de elogiarle con una baba repugnante a criticarle, según él mismo confesó, por tratar mejor a la competencia (filtró unos audios a la SER) y dejarle plantado en una entrevista (a partir del minuto 15:30 nodcast La Libreta de Van Gaal). Mala señal es que un periodista tenga una opinión sobre un protagonista exclusivamente por si le concede entrevistas o por cómo le trata en relación a la competencia.  
 
En esta etapa ya vemos a un Juan Antonio Alcalá mucho menos apasionado, al que le molestan las nuevas formas de comunicar (tiene una particular cruzada contra los streamers e influencers) y cuyas informaciones a menudo están teñidas de un tono de cachondeo impropio. Es más, en una entrevista en Radio Marca reconoce estar en el periodismo "de salida" (minuto 2:42 del audio disponible más arriba). ¿Cómo se puede mantener la ilusión por hacer las cosas bien así?

En los últimos tiempos se han sucedido las dudas sobre sus informaciones, cuando no los escándalos. Por ejemplo, fue uno de los principales 'ofendidos' cuando llovieron las críticas al frustrarse el fichaje de Mbappé por el Real Madrid. Tras haber informado de su contratación, se defendió diciendo que "era una única fuente, pero muy buena", en alusión a Florentino Pérez. Por muy buena que sea, hacen falta al menos dos, Alcalá. Eso debiera saberlo bien alguien que presume de experto en periodismo.

El audio de Luis Enrique

Su último y más sonado escándalo se produjo durante el pasado Mundial de Qatar. Era el encargado de dar cuenta de los streamings de Luis Enrique en Twitch. Por cierto, un paréntesis: a mí no me gustaba Luis Enrique como seleccionador, pero los ataques de la prensa española durante el Mundial fueron completamente desmesurados. Alcalá solía restar importancia a los directos, decir que tenían pocos seguidores e informar con un cachondeo impropio. Hasta que aquello se fue de madre. 

La edición de un audio daba a entender que Luis Enrique había pronunciado "Laura se ha puesto cachonda seguro" tras una intervención del psicólogo Joaquín Valdés, cuando en realidad el entonces seleccionador solo estaba leyendo uno de los comentarios del directo. Es difícil delimitar con certeza si fue un audio manipulado con mala intención o un error grosero, pero arreciaron las críticas (con razón) y el programa se tuvo que disculpar. La Libreta de Van Gaal le dedicó su nodcast entero. Desde entonces Alcalá ha desaparecido de la antena y en mayo se conoció que no había renovado con Cope y que dejaba la cadena por decisión propia. Solo el tiempo dirá si es su adiós definitivo a la radio.

En resumen, creo que Juan Antonio Alcalá ha pasado de periodista de vocación con una pasión desbordante a un periodista veterano quemado que ha olvidado los fundamentos más básicos del oficio. Quién sabe si ya se ha producido su final como periodista deportivo. ¿Vosotros que pensáis al respecto?

domingo, 11 de junio de 2023

Alejandro Romero y la independencia en la prensa deportiva

La influencia del poder en la prensa, en muchos casos lastrada por una situación económica precaria, no es un fenómeno exclusivo de los medios de comunicación generalistas. También ocurre en la prensa deportiva. Los clubs de fútbol, con gran poder entre los aficionados para generar ciertos discursos, también pueden influir en decisiones editoriales, ya sea a través de publicidad, promociones o a veces ni siquiera hace falta llegar a eso.

La reflexión viene al caso de Alejandro Romero, antiguo narrador del Real Madrid en Onda Cero. Hasta el verano de 2021, cuando fue relegado de su puesto (aunque siguió en la casa) con la llegada de Edu García a Radioestadio. Le sustituyó Alberto Pereiro. Había cierta incertidumbre al no conocerse las razones reales de la decisión. Vaya por delante que nunca le había escuchado, por lo tanto no puedo valorar su trabajo como narrador de los partidos del Real Madrid.

El propio Alejandro Romero aclaró los motivo de su salida en el Twitch del estadista Mister Chip (Alexis), en una respuesta muy ilustrativa, que recogió La Libreta de Van Gaal en su espacio de Radio Marca. "Es una decisión política y una decisión que se me escapa al punto de que al final el poder y la influencia de quienes son poderosos y tienen influencia y manejan los hilos de todo este circo han decidido que de alguna manera mi voz ya no sea la del Real Madrid, ni más ni menos", explicó. Y fue más allá: “Hemos llegado a un momento en el periodismo en que lo que se quieren son forofos. A mí muchas veces me han tachado de madridista, pero a quien manda en el Real Madrid no le parezco madridista, entonces, a partir de ahí, esto se ha acabado". 

La respuesta es meridianamente clara, pero al mismo tiempo desliza ciertas acusaciones. ¿Florentino Pérez ha sido directamente quien lo ha quitado del medio? ¿Su emisora o el director del programa han cedido  presiones sin pestañear? ¿Su sustituto es un forofo merengue? Preguntas tan duras como relevantes.

¿El papel de la prensa es apoyar incondicionalmente?

Aquí vuelve a entrar en escena el tema del forofismo, y particularmente la visión que tienen algunos protagonistas del mundo del fútbol sobre el papel de la prensa. Muchos piensan que los medios de comunicación están para apoyarles, no para contar y valorar lo que hacen. Alabar los aciertos y criticar los errores, así debería ser. Ejemplos hay muchos. El entonces internacional Isco reprendió al periodista Diego Torres, molesto por un artículo previo en El País: "Esto es de todos y nosotros necesitamos ayuda de fuera, no gente que esté pegando palos constantemente". ¿Necesitamos ayuda de fuera? ¿Isco pensaba que ese era el papel de la prensa?

Ejemplos como el de Alejandro Romero demuestran que las presiones no son exclusivas del periodismo generalista. La prensa deportiva también tiene influencia entre los aficionados y los clubs de fútbol, en algunos casos, quieren tener controlados a los medios de comunicación y que viertan mensajes positivos sobre ellos. Es más, a menudo piensan que tienen que ayudarles y se molestan ante críticas u opiniones negativas, algo consustancial a la labor de l@s periodist@s. Por lo tanto, como el periodismo generalista, la prensa deportiva no es todo lo independiente del poder que debería.

Pedrerol: con 'El Chiringuito' a otra parte

Josep Pedrerol presentó el lunes su último 'Chiringuito' en Atresmedia con motivo de la victoria de España en el Mundial . Desde la...